¿Por qué deberías analizar cine?

Javier C.
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Te ha pasado; una película que todos tus amigos y tú esperan, se estrena en el cine y antes de que puedas verla te das cuenta de que tu timeline está invadido por comentarios que la aman o la odian.

Cuando los lees te das cuenta de que muchos de estos comentarios son subjetivos, y otros son un poco más concretos. Algunos pueden hablar sobre elementos específicos como la luz, el guión, la fotografía, etc.

Está bien, no todos somos expertos en cine y se vale tener cualquier opinión respecto a una película que pudo o no habernos gustado. Pero, ¿qué tan importante es analizar el cine?

El Dr. Lauro Zavala, dirigente de la línea de investigación de teoría y análisis cinematográfico en la UAM Xochimilco, ha comentado que en México es importante analizar esta disciplina para ser unos consumidores más críticos. Pero, ¿qué es lo que estamos consumiendo?

 

México y la industria del cine

México es uno de los mayores consumidores de cine a nivel mundial. Según estadísticas de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), durante 2017 se vendieron 348 millones de boletos en nuestro país. 16, 661 millones de pesos fueron el total de ingresos en taquilla durante ese año.

Por otro lado, las películas mexicanas más taquilleras durante el año anterior fueron:

  1. Hazlo como hombre
  2. 3 Idiotas
  3. Me gusta pero me asusta
  4. Cómo cortar a tu patán
  5. Todos queremos a alguien
  6. El tamaño sí importa
  7. Un padre no tan padre
  8. Mientras el lobo no está
  9. Cuando los hijos regresan
  10. Camino a Marte

 

Una breve historia del cine en el arte

En los orígenes del cine, se le veía como una mera atracción para el proletariado, pues las primeras proyecciones tuvieron lugar en las ferias populares. Los primeros consumidores de cine eran personas a las que les faltaba lo que Bourdieu denominó como “capital cultural”.

Robert Stam, en su libro Teoría y práctica de la adaptación, menciona que para los estudiosos de la literatura y el arte, el cine era visto como un arte «menor», ya que «las películas son sospechosamente fáciles de hacer y sospechosamente placenteras de ver».

Este mito se basa en la suposición de que un director simplemente filma lo que está ahí.

La idea de que no se necesita inteligencia para sentarse y ver una película, es como decir que no se necesita inteligencia para voltear las páginas de una novela.
Lo que importa es comprender lo que se ve y lo que se lee.

Cuando ves una película, realizas un trabajo receptivo —realizas un desciframiento visual, infieres, construyes y reconoces una narrativa—. Cuando analizas una película, reconoces y haces más palpable este proceso cognitivo. Esto da por resultado una mejor experiencia que con gusto irás a compartir en tus redes sociales.

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